Pezones adoloridos durante la lactancia

La lactancia ¿NO debe doler? 

La gran mayoría de las mujeres que están amamantando presentan pezones adoloridos dentro de las dos primeras semanas después de iniciada la lactancia.

En las primeras semanas, incluso los primeros meses, el bebé querrá estar pegado al pecho mucho tiempo,
la delicada y sensible piel de los pezones estará expuesta continuamente a la succión del bebé, un estímulo al que no está acostumbrada.

Mamá y bebé están conociéndose, acoplándose y aprendiendo juntos el arte de amamantar, durante este tiempo de aprendizaje es cuando puede haber dolor en los pezones.

Entonces ¿Por qué nos dicen que la lactancia NO debe de doler?

La lactancia no debe ser una experiencia eternamente dolorosa, y podemos prepararnos para disminuir las molestias lo más posible y lograr una lactancia más satisfactoria para mamá. Pero decir que jamás dolerá puede frustrar a mamá y no prepararse con anticipación.

Consejos para prevenir y tratar los pezones adoloridos

La causa más común de los pezones adoloridos en esta etapa es que no se logrado una buena posición y agarre, lograrlo puede tomar un poco de tiempo, y mientras trabajamos en eso pueden presentarse dolor y grietas.

 

La prevención y tratamiento van casi de la mano, algunas mamas combinan desde el primer día varias de las opciones disponibles.

  1. Practicar, revisar y corregir la posición y agarre, acudir con un experto en lactancia te ayudará mucho y acelerará el aprendizaje.
  2. Adquiere lanolina desde antes del nacimiento, deja una capa protectora en la piel del pezón, puedes aplicarla incluso antes de empezar la toma.
  3. Evita lavar los pezones, báñate normalmente sin poner especial atención en los pezones, no es necesario limpiarlos antes de las tomas.
  4. Evita ropa interior muy ajustada.
  5. Parches de hidrogel, ofrecen alivio inmediato a muchas mamas.
  6. Pezoneras, las mejores son de Medela. Los pezones que ya están adoloridos y agrietados necesitan un respiro, con las pezoneras les das oportunidad de recuperarse al mismo tiempo que continuas con la lactancia.
  7. Protectores de pezón, protegen la lastimada y sensible piel de los pezones del rocé de la ropa y les permite estar ventilados. 

Muchas mamas dejan de amamantar por pezones adoloridos

La presencia de pezones adoloridos es uno los problemas más frecuentes en la lactancia, pero también el más sencillo de resolver.
Aun así, muchas mamás dejan de amamantar por este motivo y ellas y sus bebés dejan de disfrutar de las bondades de la lactancia materna.

Habrá mamás que sólo necesiten la lanolina y rápidamente lograrán un buen agarre, pero otras necesitan utilizar todo lo que haya disponible.

El objetivo es lograr la lactancia, así que se vale echar mano de la ayuda que se pueda.

Acude a un experto

 Hay otras causas de pezones adoloridos que pueden requerir tratamiento médico, ante cualquier duda, si se agregan síntomas o el dolor es persistente acude a un experto.

Muchas mamás no conocen las alternativas que existen para prevenir y tratar los pezones adoloridos durante la lactancia.

El conocimiento es poder, no es obligatorio sufrir en la lactancia, lo que sí es obligado para evitarlo es tener la información necesaria y de una fuente confiable. Comparte este artículo para que más personas conozcan esta información.

Tú puedes ayudar a Apoyar la Lactancia, Juntos

¡Mi bebé siempre está pegado al pecho!

¿Será que no me sale suficiente leche? ¿Lo estaré alimentando bien? ¿Se queda con hambre?

“Creo que No produzco Suficiente Leche”

Uno de los temores comunes de las mamás es saber si estamos produciendo la leche suficiente para alimentar a nuestro bebé.
Queremos tener la certeza de que lo estamos alimentando bien, e inconscientemente de que estamos siendo “buenas madres”.

Simplemente Lacta

Estamos tan acostumbrados a ver a los niños alimentarse mediante biberón, medir la leche en onzas y alimentarlo cada 3 horas.
Nos asusta no tener el control sobre cuanto come nuestro bebé y no sabemos lo que es “normal” en un bebé alimentado al seno materno,
porque alimentar con biberón y dar seno materno es como hablar de dos mundos diferentes.

La información es Poder

El estómago de tu bebé es muy pequeño, un recién nacido de 1 día tiene el estómago del tamaño de una cereza, lo que equivale a entre 5 y 7 ml,
A la semana  de vida a su estómago le cabe entre 45 y 60 ml, además la leche materna se digiere muy fácilmente,
Así que es normal que el bebé necesite alimentarse frecuentemente, y muchas veces querrá estar pegado al pecho por muchas otras razones que no tienen nada que ver con alimentarse, pero eso también es normal y necesario.

¿Y si quiero estar segura de que está recibiendo Suficiente Leche?

No podemos medir en onzas o mililitros la leche que produces, ni siquiera extrayéndola, pero hay algunas maneras de saber si nuestro bebé está comiendo suficiente, una es mediante el aumento de peso y otra es mediante la cantidad de pañales que ensucia.

El aumento de peso debe ser valorado por nosotros, tu pediatra quien estará llevando el control de su crecimiento y desarrollo.
Normalmente lo revisa al nacer, una semana después del nacimiento y después al mes de edad, o antes si él considera conveniente.

Después lo verá una vez al mes.

Contabilizar los pañales sucios es sumamente sencillo y es algo que tú puedes evaluar.

Todo lo que entra tiene que salir, el tamaño del estómago de tu bebé determina la cantidad que comen y lo que come determina la cantidad de pañales que ensucia.
En general, un bebé recién nacido de 1-2 días de vida mojará de 1 a 2 pañales con orina y de 1 a 2 pañales con heces, a los 3-4 días de vida mojará de 3 a 4 pañales y ensuciará 3 pañales con heces, al tener alrededor de 1 semana de vida estará mojando al menos 6 pañales con orina y al menos 3 por heces.

Estos son parámetros objetivos que nos pueden dar la certeza y tranquilidad de que lo estamos haciendo bien.

¿Tienes dudas?

Para tener éxito en la lactancia materna se requiere información y apoyo.

Haz una cita con una consultora de lactancia o tu pediatra para recibir más información.