Mi hijo hace berrinches ¿qué hago?

¿Cómo manejar los berrinches? Aprende como actuar ante las rabietas de tu hijo y mantener la calma.

Muchas veces hemos visto esa escena de niños tirados en el piso en pleno berrinche especialmente en el supermercado, y cuando uno no ha pasado por eso resulta tan fácil juzgar y dar opiniones. Este asunto de los berrinches parece algo fácil de tratar hasta que llega el momento de enfrentarse a ellos, y cuando este sucede lo acompaña la gran interrogante ¿Qué debo hacer?

Cómo manejar los berrinches y superarlos

Cómo manejar los berrinches y superarlos sin volverse loco

Escribo esto en conjunto con mi amada esposa, ya que en materia de disciplina la verdad es que la mamá es quien se encarga realmente, por ser quien por lo general pasa más tiempo con los pequeños.

No esperamos tener la absoluta verdad, en estos asuntos de la conducta nadie la tiene, pero al igual que muchos padres buscamos respuestas y les compartimos nuestra humilde opinión.

El berrinche puede resultar muy estresante para los padres sobre todo cuando se presenta en un lugar público donde recibimos las miradas de juicio de otras personas, o en casa de la familia donde la abuela o tía dice que a ella sus hijos “nunca” le hicieron un berrinche así y que eso pasa porque estamos malcriando a nuestro hijo(a). Si es tu caso, te entendemos, tenemos una pequeña que recién cumplió dos años.

Algo que nos dio paz fue entender que inevitablemente habrá berrinches, es parte de los experimentos de los hijos con sus emociones y sobre la respuesta del exterior (tú) a ellos.

Ciertamente como padres debemos cuidar no ser detonadores innecesarios de los berrinches, no querer imponer nuestra voluntad en cosas irrelevantes como la ropa que van a usar, ser pacientes con nuestros hijos quienes no tienen la vida acelerada que nosotros tenemos, tal vez la ida al supermercado es un paseo para tu hijo, deja que lo disfrute y no quieras que vaya a tu ritmo sentado, callado y sin tener respuesta a la multitud de estímulos que puede encontrar en un lugar como el supermercado. Estos son sólo un par de ejemplos, recuerda que nuestros niños son niños, y claro quieren ser el centro de nuestra atención porque nosotros somos el suyo. Así que ten paciencia, relájate y si vas a poner límites que estos sean consistentes, justos y lógicos (¡qué difícil!). Sobre todo no desates un berrinche  para concederle inmediatamente lo que deseaba con tal de callarle, sólo desgastará la relación y estarás enseñando a tu hijo que esa es la manera de conseguir lo que quiere.

Por otro lado están los berrinches inevitables, que se presentan sólo porque sí o porque tratamos de evitarles algo que puede hacerles daño o que creemos firmemente que no les conviene. ¿Qué hacer? Después de leer sobre el tema uno se da cuenta que las respuestas son bastante lógicas, tal vez lo difícil es hacer lo que se debe sin importar las miradas y lo que digan los demás, manejarlo de manera inteligente a pesar del cansancio, la prisa y lo difícil del momento; lo importante es que va a aprender tu hijo sobre tu respuesta a su berrinche.

El autor Vidal Schmill resume nueve puntos  sobre el manejo de berrinches en su libro Disciplina Inteligente con los que estamos de acuerdo y que estamos tratando de poner en práctica, recuerda que somos papas en proceso también, son los siguientes:

 

  1. No hagas tú también un berrinche.
  2. No le grites.
  3. No trates de razonar con él.
  4. No le pegues.
  5. No lo remedes o te burles de él.
  6. Déjalo que acabe de hacer su berrinche, sólo intervén físicamente si intenta golpear a otros o destruir cosas que no le pertenecen. Si se golpea a sí mismo (a) deja que lo haga, hasta que funciona que no le funciona lastimarse.
  7. Si la situación es embarazosa o muy molesta para otras personas puedes salir del lugar con el niño en brazos, espera entonces a que acabe el berrinche.
  8. Si se le va el aire, ten en mente que una persona puede permanecer sin respirar aproximadamente un minuto sin sufrir ningún daño, por lo que te conviene esperar a que se le pase.
  9. Una vez que se calme debes sostener con él una breve plática, tranquila pero firme, en que le dejes claro que los berrinches no son el camino para lograr lo que desee.

De este último punto quisiéramos agregar que realmente se trata de una “breve plática” no un sermón que no servirá de nada, yo diría breve, conciso y preciso y por favor tratar de evitar preguntarle ¿Por qué lo hiciste? La mayoría de los pequeños no podrán dar una respuesta, aun están conociendo sus emociones, sería mejor que tú mismo le ayudaras a identificarlas “Se que te molestaste porque no te permití……… porque no quiero que te lastimes”.

Por último debemos recordarnos a nosotros mismos que nuestros niños tienen derecho a enojarse,  nuestra tarea es ayudarles a saber manejar sus emociones y de paso aprender nosotros también.